martes, 16 de mayo de 2017

EL SALTO



                No era el mejor momento de su vida, pero a medida que se acercaba al borde del precipicio tenía más claro que todo ese sufrimiento terminaría pronto. Se detuvo al borde del abismo y respiró profundamente. Respiró silencio y soledad. Hacía tiempo que ese era su hábitat natural. Sus padres nunca habían confiado en ella. Siempre vivió a la sombra de su hermana mayor: más guapa, alumna más aplicada y con un don especial para los deportes. Nunca paraban de ponerla como ejemplo a seguir. Estaba cansada de su vida hasta el punto de lograr encontrarse cómoda tan solo en situaciones como esa: de pie junto a un acantilado.

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     Allí nadie le molestaba. Oteó el horizonte. Negros nubarrones se acercaban presagiando una inminente tormenta, pero el mar, a sus pies, todavía no mostraba su peor cara. Ni fuertes olas ni espuma entre las afiladas rocas. Un águila planeaba en la lejanía. Libertad. Si lo hacía se sentiría completamente libre durante unos segundos. Volar como esa ave. Como la hoja seca que arrastrada por el viento gira y gira justo antes de besar el suelo. Necesitaba sentirse así. Necesitaba dejar la tierra atrás y que aire avivase el fuego que ardía en su interior antes de apagarlo en el agua helada. Dio un paso atrás, tomó impulso y saltó al vacío. 

     Notó el frío líquido en sus pies justo antes de adentrarse en la oscuridad del océano. Al volver a la superficie, cuatro buzos la rodeaban para comprobar que todo había salido bien. Los aplausos de los jueces la reconfortaron, pero la mirada de su hermana, que envuelta en una toalla la observaba desde una barca cercana, fue lo que le confirmó sus sospechas. Había logrado el salto perfecto.

6 comentarios:

  1. Muy bueno como nos tienes acostumbrado. Un abrazo

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  2. Grandioso amigo, grata lectura, gran relato muy descriptivo.

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    1. Gracias Jorge. Me alegro de que te haya gustado.

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  3. Estupendo micro, David. Retomas un tema universal como es el de la lucha de los hermanos, esa rivalidad tan enconada y que tiene mucho que ver con la envidia. Se envidia siempre al más cercano, nunca a quien solo conoces de vista. Me ha gustado esa manera en la que has despistado al lector que creyendo que se trataba de un suicidio, se ha visto sorprendido por una competición de salto, que en esta ocasión si ha conseguido cambiar las tornas. Bueno ha sido un gusto conocer tus letras, añado tu blog a mis favoritos para estar al tanto. Saludos!!

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    1. Gracias David!!! Yo sigo el tuyo hace unos meses. Buenos relatos e información muy útil para los que nos iniciamos en esto. Un saludo.

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