martes, 13 de marzo de 2018

MI VIEJO SILLÓN




     Era reticente a comprármelo, pero tengo que reconocer que mi nuevo sillón es cómodo. Mucho más mullido que la vieja butaca azul y al ser eléctrico, no tengo que dar esos golpes que propinaba antes para subir el reposapiés. La mancha de café que adorna la parte derecha es un recuerdo de que a mamá le costaba más que a mi echar el respaldo hacia atrás. La pobrecilla siempre dice que ahí está muy agustico, pero hasta lograr la posición que le gusta, tiene que coger impulso una y otra vez. Con este todo le resultará más sencillo.




Luego bajaré el viejo para que se lo lleve la brigada del Ayuntamiento; mi hermano vendrá a ayudarme esta noche. La de siestas que me he echado en él durante los últimos… ¿Cuántos años han sido? ¿Veinte? ¡Madre mía! Cuántas palomitas que habré comido tapada con una manta a media tarde. Creo que fue de los primeros muebles que entraron en casa, cuando todavía estaba con David… No puedo evitar sonreír. Menos mal que no puede hablar de las horas que pasamos los dos mezclándonos sobre esa sufrida tapicería. Momentos de pasión que dudo que el moderno sillón aguantara. ¡Los muebles de hoy en día no son como los de antes! Seguro que este no soportaría más de cuatro o cinco meneos.



     ¡Y la de gente que se ha sentado ahí! Gente de todos mis grupos que espero que estrenen pronto mi nueva adquisición. Otros no sé si llegarán a probarlo, las distancias a veces son difíciles de salvar, tanto las geográficas como las que nosotros mismos nos ponemos. Algunos se sentarán sin que los vea y me observarán hablando a las plantas mientras riego; comprobando de primera mano que soy tan feliz como me empeño en explicarles cuando les llevo flores. Sigue teniendo encima ese cojín que me regalaron por mi cuarenta cumpleaños y que tan mal combina con el color del nuevo sillón. Lo que nos llegamos a reír aquella noche mientras todos lo firmaban entre tequilas y melodías de series de dibujos animados que cantábamos en un dulce intento de regresar a la infancia…



     Creo que voy a llamar a mi hermano para que no venga. Tengo que desprenderme de él, pero no es el momento. Todavía no.


;)

16 comentarios:

  1. Por mucho que sea una voz femenina —o quizás precisamente por eso— suena a gato (o sea: asunto personal) encerrado, jajaja. Qué bueno, David, si ese sofá hablara...

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    1. Tal vez el guiño del final me delata!!
      Un beso rapariga!

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  2. Hola, David. La historia de una vida la escriben los objetos cotidianos que nos acompañan. Y el sillón, o el sofá, son nuestros tronos. Suelo decir que la distancia hasta la felicidad es inversamente proporcional a la distancia que me separa de mi sofá. Un abrazo!!

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    1. Yo he tenido momentos muuuuuuuy felices en el mío, y es bastante nuevo, así que de aquí a unos años promete.

      Un abrazo

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  3. Jajaja. Yo también hice, no hace mucho, ese cambio. Y aunque el nuevo sillón eléctrico es una maravilla, cuando voy a casa de mi cuñado, que en mi caso fue quien se lo quedó, lo miro con cariño y nostalgia. A veces tomamos mucho afecto a simples objetos que nos han acompañado muchos años y han sido nuestros fieles servidores.
    Un abrazo.

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    1. A un compañero de trabajo le enmarqué un cutter que había perdido y se lo regalé en su cumpleaños. Llevaba quince años cambiando la cuchilla del aparatito y cuando lo enconté, pensé que era la mejor forma de jubilarlo.

      Un abrazo

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  4. Precios micro!! Cómo hay cosas que nos acompañan en la vida, que cargan recuerdos que se vuelven una parte de nosotros...
    Un placer leerte, me dejaste con una sonrisa.
    Abrazo!

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    1. Si te hice sonreir ya puedo decir que valió la pena escribirlo.

      Un abrazo

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  5. Yo diría que la carga emocional que tiene ese sillón necesita de cierta preparación para desprenderse de él. Quizás guardando una foto... Yo lo hago con algunas cosas :))

    Un micro entrañable, David.

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    1. Lo de la foto es muyyyy buena idea!!!!

      Gracias por la visita Julia.
      Un abrazo

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  6. Muy bueno, refleja perfectamente cómo nos encariñamos con las cosas y llegan a ser una parte más de nosotros mismos.

    Un abrazo y sigue así.

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    1. A veces más que con las personas!!!
      Gracias por los ánimos y la visita y, por supuesto, bienvenid@ a mi embarcadero!!!
      Un abrazo

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  7. Es curioso ver como ciertos objetos parecen de la familia, con todo lo que se ha vivido con ellos, cuesta desprenderse de ellos. A veces he pensado en si pudieran hablar todo lo que contarían.
    Besos

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    1. Hay cosas que tienen que quedar entre el tresillo en cuestión y los protagonistas. Mejor que no hablen!!!!!

      Besos

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  8. Cuánto podrían contar los muebles que han envejecido con nosotros... Viejos sí, pero no inútiles ni prescindibles.

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    1. Mueble, cuadro, lugar... hay cosas que vivirán siempre con nosotros, aunque no estén presentes.
      Un abrazo Bruno.

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