lunes, 6 de noviembre de 2023

Por tocar el cielo...

 

 

 

                Bajo las escaleras de la pensión sin apenas pisarlas, impaciente por volver a sentirla cerca. Mi aspecto no es el habitual, hoy he cambiado mi traje de ejecutivo por unos tejanos desgastados y una vieja camiseta negra que oculto en parte con una chaqueta de cuero. Unas zapatillas deportivas sustituyen a los Martinelli que suelen cubrir mis pies y que tanto me gusta combinar con trajes hechos a medida. No quiero llamar la atención, y en un barrio como este, tan alejado en todos los sentidos de mi hábitat natural, presentarme con mi indumentaria diaria atraería demasiadas miradas curiosas y eso es justo lo que no quiero.

 

                Noto gotas de sudor bajando por mi espalda y las manos frías, muy frías, como aquel sábado que irrumpió en mi vida como un huracán hace ya unos meses. Desde entonces no hay ni un solo día en el que no la piense. Miro el reloj para constatar que voy bien de tiempo e intento controlar mi paso y mis pulsaciones. Respiración, la clave para controlar mis nervios está en el ritmo de mi respiración.

 

                Algo más sosegado llego al bar en el que hemos quedado, pido un café con leche y me siento en una mesa apartada de la barra desde la que controlo todo el local, la puerta de la calle y el enorme ventanal por el que se filtra la luz de la mañana. El camarero deja un plato con una taza humeante sobre la mesa. Se lo había pedido con la leche fría pero no voy a protestar, a decir verdad ni siquiera me apetece, en lo único que puedo pensar es en conseguir salir de allí con ella, llevarla a la habitación que tengo alquilada en el hostal de la esquina y conseguir que la parte del mundo que no esté dentro de esas cuatro paredes deje de existir durante un rato. Me tiemblan las manos al poner el azúcar y casi derramo el contenido de la taza al intentar dar el primer sorbo. Siento frío a pesar de que mi consumición queme, pero eso deja de ser importante cuando la veo entrar en el bar y acercarse.

 

-¿Un café con leche a las 13.30? Definitivamente eres un tío muy raro.

-Muy normal no soy. ¿Quieres tomar algo o como siempre prefieres que vayamos al grano?


 



                Se giró hacia la barra y pidió la cuenta. El camarero no tardó en dejar un platillo sobre la mesa. Mis manos seguían temblando cuando depositaron sobre él 52 euros. Nos levantamos, se acercó a mí y, metiendo la mano en el bolsillo de mi pantalón me susurró al oído:

-Hoy vas a tocar el cielo…

                Salí de allí apresurado, los temblores aumentaban y a pesar de que sabía que pararían en cuanto estuviéramos a solas, sentirle tan cerca me hacía perder la cabeza. Al pasar por el ventanal vi al camero recoger el plato con las monedas, pero mi mente ya estaba en ese sórdido cuarto. Subí con ella excitado, ya sin guardar las apariencias, notándola pegada a mi cuerpo. Entré en la habitación y respiré al ver que sobre la mesita de noche tenía todo lo que necesitaba antes de sacar del bolsillo de mis tejanos la papelina de heroína, consciente de que muy pronto comenzaría mi vuelo. 

  

 

 

 

jueves, 26 de octubre de 2023

Con un solo guiño

 


 

 

 

Si opinase de manera objetiva, tal vez no diría que es una mujer increíblemente bella, pero me resulta imposible ser objetivo con ella. Trenza sobre el hombro. Sonrisa perenne. Mirada seductora sin tratarlo, dulce, alegre, repleta de vida. En el trabajo siempre de riguroso negro, ropa, pelo, ojos… Contrasta con su piel clara. Por su nuca quiere asomar un tatuaje, ¿hasta dónde llegará? 

 


             Su cara cambia cuando nuestras miradas se cruzan. No se descifrarla. ¿Seria? ¿Nerviosa? La última vez que nos vimos nada salió como yo esperaba, apenas hablamos y todavía no sé por qué. Me marche al poco de verla llegar, entre cansado, ebrio y celoso porque entró riendo con un cachitas que no había visto en mi vida. No tengo motivo para estar celoso y tal vez celoso tampoco sea la palabra. Decepcionado, creo que la palabra que busco es decepcionado. Conmigo, con el mundo, con la vida, con esa moneda capaz de caer de canto si me dan dos opciones para elegir. 

 

                Una cerveza que no había pedido se materializa ante mí. No la ha traído ella, pero le sorprendo observándome desde la cocina. La blanca piel de sus mejillas parece ruborizarse. Comenta algo con la camarera que me ha puesto la caña y las dos ríen. Me saca la lengua de forma burlona y a mí me da la impresión de que la vida ya no es tan mala y que esta mierda de mundo, empieza a ser algo más bonito... 


lunes, 16 de octubre de 2023

Noche en vela

 

 

 

 

De un tiempo a esta parte, no descanso bien. Llevo una semana sin dormir, o sin aprovechar las horas de sueño, todavía no lo tengo muy claro.

 

Llego a casa cansado, a pesar del estrés que me provoca el trabajo, siempre intento hacer algo de deporte para desconectar. Me meto en la cama poco después de las 11 sin apenas cenar, después de una ducha caliente para intentar relajarme y, cuando parece que voy a conseguirlo, escucho sobresaltado las doce campanadas de la iglesia del pueblo que me hacen abrir los ojos. A partir de ahí comienza el suplicio: abro la ventana y observo la luna. La noche está preciosa, pero no puedo perder el tiempo observándola. Me tumbo y comienzo a dar vueltas para un lado y para otro intentado encontrar la posición adecuada para que vuelva Morfeo. Cambio de almohada e incluso me incorporo un poco utilizando las dos a la vez. Suena la una en el campanario de la iglesia. Me levanto, camino descalzo sobre el suelo frío y caliento ligeramente un vaso de leche. La leche tibia con una pastilla de valeriana siempre me había funcionado... Suenan las dos. Me conecto a youtube y busco algún video al que no prestar atención, solo algo que me proporcione un ruido de fondo hacia el que dirigir mi mente. Al final me decido por un monólogo de Dani Rovira de esos que he visto mil veces. Craso error, termino de ver el cuarto cuando suenan las tres. Abro el libro de turno, comienzo a leer desganado pero se pone interesante y cuando suenan las cuatro reconozco que me ha desvelado todavía más. En breve sonará el despertador, pero poco a poco, el sueño comienza a vencerme hasta que me despierto sobresaltado: acaban de dar las 12 en el reloj de la iglesia...

 

 

 

martes, 31 de enero de 2023

MI REINA

 

 


 

                No puedo (ni quiero) dejar de balancearme al ritmo de esa canción, una suave melodía entonada por una dulce voz que parece no esforzarse lo más mínimo para lograr esa cadencia que ralla la perfección. Cierro los ojos y me concentro en su sonido, no hay música, tan solo ese canto cuya intérprete ocupa mis pensamientos. La imagino morena, pelo largo revuelto por el viento que aleja las palabras de sus labios hasta hacerlas llegar a mis oídos para prolongar mi deleite. Sus ojos verdes me observan sorprendidos, no sé si porque soy yo o tan solo porque no esperaba encontrar a nadie escuchándole. Su cara se transforma poco a poco, hasta hacer aparecer una sonrisa a medio camino entre travesura y maldad, pero sigo pensando lo mismo: daría lo que fuera por seguir escuchando esa voz, moriría por sentir esos labios susurrándome nuevas canciones al oído mientras me rodea con sus brazos y notamos como el agua nos mece al son que ella marca.

 

                Abro los ojos. Sobre mi cabeza todavía se pueden distinguir los restos del naufragio y, todavía más cerca de la superficie, la luz de un atardecer cada vez más tenue. Comprendo que será mi último atardecer, pero no me importa. Comienzo a sentir frío, pero no me importa. Mi reina me llama y yo me dejo llevar…

miércoles, 25 de enero de 2023

La mujer cactus y el hombre globo

 

 

 

     La camarera me devuelve la documentación y no puedo evitar sonreír.

-Perdona, pero es que no aparentas dieciocho…-se disculpa mientras me sirve un bourbon con hielo.

     Esta noche he salido con ganas de guerra. Miro entorno a mí buscando posibles víctimas y mi vista se fija en una chica preciosa que está al otro lado del pub. Me suena de una serie televisiva. Está hablando con un chico que más que mirarle la admira embobado, sin llegar a entender que semejante diosa baje del cielo para interesarse en lo que él pueda explicarle.

     -¿Has visto a Nani? Esta noche se va a superar haciendo creer a ese pringado que tiene posibilidades.

     La conversación sonaba detrás de mí.

     -Es buena actriz, pero reírse así de la gente… Dani es buen chico, muy tímido, pero inteligente y cuando coge confianza tiene sus puntos graciosos.

     Es todo lo que necesito escuchar. Apuro mi copa de un trago y me encamino hacia el lavabo asegurándome de tropezar al pasar junto a ellos. Una mano sobre el hombro de la chica y la otra en la espalda de Dani sirven para que mantenga el equilibrio, compruebe que ninguno es lo que aparenta y mis flechas hagan el resto.

     Cuando vuelvo del lavabo, la mirada de admiración ha cambiado de cara. Funcionará, al fin y al cabo ni ella es tan mala ni él tan bobo. Salgo a la calle y me pierdo en la fría noche escondiendo mis rizos rubios bajo un gorro de lana.